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Lección maestra de DEEP PURPLE

Los padres del rock duro ofrecen una clase magistral de sonido en el último de sus tres conciertos en nuestro país.

Noche atípica de rock en Madrid. Porque entrar en el antiguo Palacio de los Deportes de la Comunidad un lunes de julio a plena luz del día se antoja, cuanto menos, como una experiencia algo inusual. Eso sí, siempre es un placer inenarrable volverse a encontrar con esa bofetada sonora que es el directo de Airbourne. Los australianos fueron los grandes maestros de ceremonias de una tarde-noche calurosa en la capital en la que volvieron a demostrar que, si la ahora voz cavernosa de Joel O´Keeffe no sigue bajando octavas, seguirán siendo unos dignos herederos del legado de sus paisanos AC/DC. Repasando los temas de su reciente cuarto álbum de estudio Breakin´Outta Hell, el cuarteto cerró su enérgica actuación con dos de los himnos de su potente debut de 2008: la inicial "Stand Up For Rock N´Roll" y la que le daba título, "Runnin´Wild". Precisamente, fue interpretando esta última cuando los australianos hicieron un guiño a la banda de Angus Young con el riff de "Let There Be Rock" y "el paso del pato". Al grito de "rock and roll never die", la banda de los hermanos O´Keeffe cerró otra actuación que hubiese sido redonda si el frontman de la formación hubiese podido berrear como hace una década; algo imposible, como ya ha quedado demostrado en diversas ocasiones. Aún así, larga vida a una banda troglodita como pocas. La necesitamos.

"La puesta en escena de los Deep Purple de 2017 no tiene nada que envidiar a la de bandas mucho más jóvenes"

Con la marcha de los australianos, y tras retirar su sempiterno muro de amplificadores Marshall y una lona con la portada de su último disco, los 4.000 asistentes del WiZink Center pudieron comprobar que la puesta en escena de los Deep Purple de 2017 no tiene nada que envidiar a la de bandas mucho más jóvenes. Así, a las dos pantallas laterales que flanqueaban el escenario, se sumaba otra que iba de lado a la lado del mismo y que contó con una realización y efectos en directo digna de los mejores videoclips del momento. De este modo, con una imagen que simulaba la portada de su histórico In Rock, pero esta vez con los rostros de los actuales miembros de la banda británica esculpidos en hielo en vez de en roca, arrancó la actuación de los protagonistas de la noche. "Time For Bedlam", el primer cañonazo de InFinite, sirvió para evidenciar el arrollador sonido que íbamos a disfrutar durante toda la actuación. La batería de Ian Paice atronaba hasta la última fila del pabellón. Y es que da igual que el único miembro que ha estado en todas las formaciones de Deep Purple tenga 69 añazos ya; él prácticamente patentó junto con Roger Glover el sonido de la base rítmica del rock duro y, una vez más, quedó constancia de que "quien tuvo, retuvo"...

"No están Ritchie Blackmore ni Jon Lord; pero, aún así, un directo de Deep Purple en 2017 sigue siendo un auténtico regalo de la vida"

El setlist de este "The Long Goodbye Tour" de los británicos intercala temas de su vigésimo álbum de estudio como "Johnny´s Band", "The Surprising" o "Birds Of Prey" con obras monumentales como "Strange Kind Of Woman", "Lazy" o "Space Truckin´". Algo digno de mención, ya que gracias a ello la intensidad del concierto (encima y debajo del escenario) no decae apenas en ningún momento. Los que hemos visto a Deep Purple en los últimos años sabemos que Ian Gillan ya no aúlla como en 1970, pero también que mantiene el tipo de maravilla en tesituras vocales más cómodas para un cantante de 71 años. Eso sí, en Madrid (como en Barakaldo y en el Rock Fest Barcelona) se echaron de menos clasicazos de la talla de "Child In Time" y "Highway Star" junto a los también universales "Smoke On The Water", "Black Night" o su histórica versión de "Hush". Estos tres últimos, evidentemente, fueron los más celebrados por los allí presentes, aunque para el recuerdo también quedará el momento en el Don Airey (dignísimo sucesor del gran Jon Lord) interpretó las notas del himno del Atlético de Madrid (en Barakaldo hizo lo propio con el del Athletic de Bilbao y en Barcelona con "Els Segadors"). Y para el futuro, una pregunta: ¿volveremos a ver a los británicos en nuestro país? Es cierto: no está Ritchie Blackmore; no está Jon Lord. Pero, aún así, un directo de Deep Purple en 2017 sigue siendo un auténtico regalo de la vida. Así que esperemos que, si este es un adiós, sea efectivamente un "larguísimo adiós".

Texto: Raúl Carnicero
Foto: Juanjo Martín (EFE)


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